Tipos duros

James Cagney es sin duda el tipo duro por excelencia, en cuanto al cine negro y de gángsters se refiere. Este actor camaleónico no sólo es uno de los más grandes de la historia del cine, sino que su total versatilidad a la hora de interpretar cualquier papel, así como su indudable y enorme carisma en la gran pantalla, hacían de él uno de los iconos fundamentales de este género y de cualquier otro en general.

James Cagney

De pequeña estatura, pero de gran corazón, este neoyorquino de origen irlandés encarnó a la perfección el papel del gángster (como lo había hecho también Paul Muni -Scarface), en famosos títulos de la Warner, al lado de parejas inolvidables como Virginia Mayo, Mae Clark… para dejar una huella indeleble en un gran número de clásicos del séptimo arte como Los violentos años 20, Al Rojo Vivo y El Enemigo Público.

La antítesis de este actor, por lo menos en cuanto al aspecto, podríamos encontrarla en Alan Ladd, llamado por aquel entonces “El asesino angélico de la pantalla”. De aspecto inocente, en contraposición a la agresividad y temeridad de Cagney, Ladd es la encarnación del tipo normal, que por diversas vicisitudes o jugadas del destino, se ve avocado a sacar toda su furia cuando se trata de salvar el pellejo. Una carta en la manga es lo que siempre tiene, pese a sucumbir a los encantos de su eterna pareja en el celuloide, Veronica Lake, en títulos como La llave de Cristal o El Cuervo.

Alan Ladd

Tres cuartas partes de lo mismo se podría decir sobre Glenn Ford, este actor canadiense de imagen bonachona, pero poseedora de buenas tácticas defensivas, incluso al lado de Gilda (gran amigo de Rita Hayworth fuera de la pantalla), una de las mujeres fatales clásicas e icono de este género.

En cuanto a Robert Mitchum, otro grande entre los más grandes, qué se podría decir… ha encarnado a tipos indomables que se meten en problemas incluso sin buscarlos. Antiguo boxeador por circunstancias de la vida y con una juventud problemática a cuestas, que ha sabido plasmar en sus interpretaciones como si hiciese de él mismo, nos ha dejado papeles como en Encrucijada de Odios o Retorno al Pasado, junto a Jane Greer, simplemente geniales.

Robert Mitchum

Otro actor destacado también en este género es Burt Lancaster, cuyo debut al lado de Ava Gardner en Forajidos le abrió paso a una serie de interpretaciones de carácter rudo pero al mismo tiempo entrañable. De físico poderoso, actuó en papeles donde se constataba su habilidad para las grandes escenas de acción, apariciones en películas del oeste y aventuras, para tiempo más tarde, confirmar su gran valía a las órdenes de Luchino Visconti.
También Dana Andrews, en su papel junto a Gene Tierney en Laura, de Otto Preminger, nos deja la figura de un detective incapaz de dejar de implicarse y llegar al fondo de los asuntos más turbios. John Garfield, en El Cartero Siempre llama dos veces (basada en la novela de James M. Cain), deja patente el arquetipo del tipo normal que sucumbe a los encantos de la mujer fatal y le incita a cometer actos que nunca antes habría sido capaz de llevar a cabo.
Sin embargo, intérpretes como Charles Boyer o Ray Milland con su aspecto intrigante, denotan esa incertidumbre que emana del ambiente de las sombras y el misterio que rodea a estas producciones como en el caso de El Ministerio del Miedo o Luz que Agoniza.
Cary Grant, siempre con su impronta de caballero seductor, se deja ver en cintas de cine negro como es el caso de Sospecha o Con la Muerte en los Talones de Hitchcock.

Humphrey Bogart

Aunque algunos sin duda han quedado en el tintero, no podría cerrar este artículo sin hablar del -quizás- más grande para mí: Humphrey Bogart. El bueno de Bogie con su peculiar modo de hablar (consecuencia de una herida de guerra) y con su estilo a veces cínico, a veces sarcástico, pero siempre brillante. La figura del detective privado Sam Spade o Philip Marlowe no sería la misma sin él y sin los maravillosos diálogos provenientes de la novela negra de Raymond Chandler y Dashiell Hammett, tan brillante mente adaptados por John Huston y Howard Hawks, entre otros.
Nos ha dejado interpretaciones para el recuerdo en títulos que son obras maestras de la historia del séptimo arte, como Casablanca, El Halcón Maltés (con la que se abre el movimiento noir propiamente dicho) El Sueño Eterno, Cayo Largo, Tener y No Tener (donde comparte reparto con la que sería su mujer hasta los últimos días, Lauren Bacall), En un Lugar Solitario y un largo etcétera…

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